Zorra Awards 2009

Publicado en Uncategorized el 7 Diciembre 2009 por vescomoeresunazorra

Entra y vota.

El plazo acaba el 31 de diciembre.

Lee más »

Leona Lewis se convierte en Celine Dion

Publicado en Divas con etiquetas , , , , , , , , , , , el 10 Diciembre 2009 por vescomoeresunazorra

Escucha I see you

 

La canción al completo es igual de aburrida que el avance, pero multiplicado por 4:15 minutos. Para empezar, no hay estribillo, es una canción que nunca empieza, y nosotros somos tan idealistas de esperar trompetas, arpas, lágrimas y una batería que salpica agua con cada golpe. Pero nada, la canción se resuelve con un minimalismo absurdo que bien podría estar cantado por Enya, con esa base de sintetizador navideño.

I see you es unhorror en el que la voz de Leona suena más impersonal que nunca, y que ni siquiera es lo suficientemente hortera como para tener encanto kitsch. Igual un video con mucha sombra de ojos y mucha gasa apaña el conjunto (el efecto humo lo damos por hecho), pero esta canción tenía demasiado potencial trash como para haberse quedado en este mal refrito de lo que compondrían Il divo después de una noche de copas con Björk.

Los coros aborígenes finales son el golpe de gracia para este despropósito al que no le habría venido nada mal un buen coro sinfónico de viena o algún sample de Mike Oldfield o de Nacho Cano para ser tan espantoso que se convirtiera en fabuloso. Una pena. A ver si vuelve Bonnie Tyler para demostrarle a estas panolis cómo se canta para que parezca que te están abriendo en canal en cada nota.

 

Te gustará si… eres familia de Leona Lewis.

 

Literalmente. El mismo compositor, el mismo director, la misma voz. Leona ha grabado la canción de Avatar, una peli de bichos azules con sentimientos humanos (como bien indica la letra de esta canción). James Cameron lleva 12 años sin dirigir, y el pobre debe creer que aún se lleva lo de contratar a una diva para que haga un videoclip delante de un ventilador y con cara de haber visto la peli. Diane Warren por su parte se ha vuelto a apuntar a infojobs, y ya le ha encargado a su sobrina de 6 años que vuelva a escribirle letras. Todo esto no puede dar más pereza, por hortera y por innecesario, pero igual el invierno nos da ganas de rizos y cámara lenta. Aparte de que las canciones tituladas con sujeto+verbo+predicado suelen conquistarnos desde el minuto uno, y si lo repiten sin parar mucho más.

La power ballad está a punto de convertirse en retro, y como Leona está un poco desfasada, se apunta a la moda en pleno 2009. I see you la sitúa en la liga de cantantes como Josh Groban, Andrea Bocelli o Il divo: horrores musicales que viven permanentemente anclados en una gala de Navidad de televisión española. Pero gracias a las cuarentonas de extrarradio todo el mundo este subgénero es uno de los mayores superventas de la industria, y Leona se ha aferrado como a un clavo ardiendo visto el descalabro comercial de Echo (solo un video de Outta my head con fuego, raperos y bolas de discoteca podría salvar la catástrofe).

En realidad es fantástico que las divas sean tan sustituíbles. Y Leona y Celine no son tan distintas. Ambas tienen ese aura de “me acabo de levantar, y yo tampoco sé por qué grito tanto”, aunque al menos Leona no provoca instintos homicidas y tiene el pelo menos quemado. Su sola existencia ya es hortera, pero por mucho que nos duela decirlo tienen temazos que nunca reconoceremos amar con todas nuestras fuerzas. Para grabar I see you, se conoce que Celine estaba demasiado ocupada siendo fea y llamaron a Leona, la nueva acelga del pop. El resultado no puede prometer menos.

My heart will go on era super casposa, pero también más grande que la vida, y acompañaba a una peli que hasta que se puso de moda criticarla nos hizo temblar las piernas con tanto travelling aéreo. Sin embargo Avatar es una peli de ciencia-ficción (los vírgenes de 40 años adictos a las cartas de rol deben estar en éxtasis, pero al resto del mundo le importa una mierda), y encima la producción del single es básicamente un midi en bucle. Es como si no se decidieran por un beat concreto y lo solucionaran metiéndolos todos, para después soltar a Leona  a improvisar una letra de nada-va-a-detenernos-si-estamos-juntos.

De hecho por la voz juraríamos que es Celine la que canta, pero en las fotos del video sale Leona, y si youtube dice algo hay que creérselo, siempre.

Mariah Carey: no se ríen contigo, se ríen de ti

Publicado en Divas, Payasas con etiquetas , , , , , , , , , , , el 9 Diciembre 2009 por vescomoeresunazorra

 

La artista favorita para el Zorra Award en la categoría de “Retírate ya, mamarracha” acaba de lanzar su último video sin que nadie se dé cuenta (como todo lo que hace últimamente), y se ha puesto muy seria para que comprendamos que es un single muy dramático y muy de llorar a solas (y en ropa interior sexy). El problema es que la cabra tira al monte y la cachonda de Mariah se ha enfundado en un trikini espantoso super adecuado para estas fechas que no puede hacerle más cuerpo de mula. Todos nos deleitamos horrorizamos cuando vimos aquellas imágenes del rodaje que más que un videoclip parecían de un día en la playa poniéndose ciega de alitas de pollo, pero también supimos que la informática haría maravillas con esas lorzas tan malrolleras. Lo cierto es que el resultado no es tan agresivo, y el cuerpo de Mariah aparece tan espantoso como en la realidad.

El color está saturadísimo, la historia es inexistente y las pestañas postizas hacen imposible que Mariah abra los ojos. No le vendría mal abrirlos un poco y darse cuenta que con esa actitud de quinceañera en apuros no va a llegar a ningún lado, aunque la canción sea una de las mejores de su disco. Los pendientes de aro hace mucho que no se llevan a la playa pero ella no entiende de modas ni de tabúes. Al menos Ana Obregón (quien guarda muchos paralelismos con Mariah, las cosas como son) metía tripa hasta ponerse azul cuando posaba en la playa. Mariah en cambio se relaja y deja ver que el 2×1 en el dunkin’ donuts es lo peor que le ha pasado a su carrera. Al menos aquí se quita los taconazos para andar por la arena, porque conociéndola seguro que duerme con ellos.

Este video tiene un problema de concepto y de lógica. Vale que la carrera de Mariah no es ejemplo de cordura y sensatez, ¿pero en qué momento se le ocurrió que cuando un tío te deja lo único que te apetece es irte a la playa con el trikini más feo de tu armario? Con esas tetas tan caídas jamás volverá contigo, y si alguien te ve lo único que pensará es que estás loca de atar porque estamos en DICIEMBRE. Claro que si empezamos a hablar del tema Mariah-locura no podríamos parar en dos semanas.

Pero atención a la compleja y sofisticada teoría que hemos desarrollado: en My all (video que Hate u claramente homenajea evidenciando que la dieta de Mariah es una cadena de equivocaciones) a Mariah también la dejaban y lo que hacía era tumbarse en una barca puesta del revés. Eso tiene tan poco sentido como el argumento (“argumento”) de Hate u, pero bien que nos lo creímos todos e intentamos hacerlo con las colchonetas de playa aquel verano. ¿Qué ha sucedido desde entonces? ¿Acaso Mariah ha perdido su credibilidad?

Esto último es una pregunta retórica, POR SUPUESTO que ha perdido toda su credibilidad.

La carrera de Mariah es más que analizable, porque poco a poco ella misma va cavándose un foso (que posteriormente llenará de champán y diamantes) en el que enterrar su imagen pública y su prestigio artístico, porque lo tuvo. La libertad del artista nunca puede significar convertirse en semejante parodia de sí misma y caer en el ridículo de evidenciar lo tonta que eres en realidad. Su último disco se está descalabrando dramáticamente en todas las listas del mundo, a pesar de su inesperada calidad, por culpa de los dos engendros que decidió lanzar como singles. Al fin y al cabo cada uno tiene lo que se merece.

Algún día escribiremos ese artículo sobre por qué Mariah se toma todas las sugerencias de sus colegas, como la típica amiga un poco retrasada a la que nos encanta retar en las fiestas. ¿A que no te atreves a beberte todo este mini de birra?, ¿a que no te atreves a sacarte una teta? ¿a que no te atreves a poner youtube en una canción? XDDDD me meo contigo tía.

Mariah hace todo, todo lo que le sugieren, y así le va. Ese artículo podría llamarse “Mariah, ¿en qué estabas pensando?”. Pero he ahí la palabra clave: pensando.

Cheryl Cole se vuelve una moderna de mierda

Publicado en Divas con etiquetas , , , , , , , , el 6 Diciembre 2009 por vescomoeresunazorra

 

Hay dos tipos de girlbands en el mundo: las que con cada canción escriben una página en la historia del pop (Spice Girls) y las que tienen una sola canción increíble en su carrera y el resto son una basura (todas las demás). Girls Aloud están justo en medio. Por alguna razón la gente considera que son mejores que el resto, a pesar de cantar fatal y bailar peor, pero lo cierto es que han tenido productores de lujo detrás, y sus videos tienen mucho rollo. Su mejor canción es Sexy no no no, y aunque su única aportación al proyecto sea estar buenas, sus hits son demasiado buenos como para odiarlas.

La estrella de la banda es sin duda Cheryl Cole, que es la más guapa y la más adorable, y tiene un acento de Newcastle que lejos de hacerle parecer un hooligan no puede dar más ganas de invitarla a casa y decirle constantemente lo maravillosa que es. Cheryl es la figura mediática más popular de UK, y su carrera en solitario era algo necesario de cara a revalidar su estatus. Sorprendentemente, su sonido tiene personalidad propia, a pesar de que lo fácil habría sido seguir haciendo lo mismo pero sin estar rodeada de rubias clónicas.

Bueno, personalidad propia o la personalidad de Will.i.am. Cheryl ha tenido la suerte (y el dinero) de contar con la colaboración del que probablemente sea el mejor productor del momento, mientras otras siguen persiguiendo al fracasado de Timbaland como si estuviéramos en 2006. Will.i.am ha aprovechado la oportunidad librarse de la mamarracha de Fergie y para explorar un poco con la electrónica, pasando total del r&b que encorseta TODO lo que se graba en Estados Unidos. El primer single del disco, Fight for this love demostró que a pesar de que la voz de Cheryl es plana como una mesa, funciona lo suficiente como para no resultar desagradable. Al fin y al cabo no hay nada como la electrónica para disimular la falta total de talento vocal, ¿verdad, Kylie?

El mejor tema del disco es Parachutes, un tango con ritmos militares que a pesar de tener un estribillo bastante WTF (“I don’t need no parachutes, baby if I got you/Baby if I got you, I don’t need no parachute”) engancha desde el principio, y merece un video con mucho ventilador y mucho primer plano. Temazo.

En medio de toda esta comercialidad pre-fabricada (hacia la que no tenemos nada en contra, por supuesto) ha aparecido 3 words, un tema en el que colabora el propio Will.i.am y en el que canta peor que nunca, que ya es decir. Pero la canción es un temazo que sí que no nos esperábamos en este disco. La letra es dramática, sin más, sin trampas ni obviedades. Una tragedia amorosa en forma de diálogo entre dos amantes que comentan cómo hablan el uno del otro con otras personas. Es una canción sin efectismos y alardes vocales, porque da la impresión de que lo que quieren es contar una historia. Y lo consiguen. La base recuerda un poco a Can’t get you out of my head, pero esta utilizada puntualmente en lugar de machacar. Aquí la clave está en los punteos de guitarra que van añadiendo variaciones electrónicas sin robar protagonismo a la letra.

El video le ha dado la vuelta a la canción. Es una maravilla visual que combina los imprescindibles cambios de vestuario de Cheryl (hoy en día si no te vistes como Sasha no eres nadie) con un falso plano secuencia de un salón muy minimalista lleno de modernas ensayando una performance y creyéndose que van a cambiar el mundo con ella. Vale que son un poco pesados, y seguro que entre ellos se llaman Lluvia, Anaïs y Chicapop, pero como bien sabe Lady Gaga, todo lo que hagas parece más profundo si le tapas la cara a los bailarines, y así de paso todo el mundo se fija en ti y solo en ti. Es como si el video de Toxic hubiera sido grabado en una sala de estar, y con mucho ceño fruncido y cara de pena. Por tramposo y gratuito que sea el video, no se puede negar que resulta fascinante, y mucho más en un proyecto tan mainstream como este. Las filigranas visuales no tienen por qué tener razón de ser, y sin duda este video aumentará la popularidad del single y hará que queramos verlo una y otra vez hasta que sin darnos cuenta amemos la canción profundamente.

Hay dos lecturas para este video. Podemos dedicarnos a decir “anda! pero si estaban uno al lado del otro!” (lo cual es mentira, y se nota en cuanto lo ves dos veces) o también desestresarnos con tanta pantalla dividida, vaciar de significado el video y disfrutar de él por lo que es: una fantástica bizarrada lanzada en un momento en el que solo Lady Gaga parece saber hacer buenos videos y una llamada de atención sobre la carrera de Cheryl Cole, que quizá valga más que para que todo el mundo la quiera por ser guapísima. Claro que cómo no van a quererla con ese PELAZO (1:20) que debe tardar dos días en lavarse.

A pesar de parecer un poco un catálogo de H&M, 3 words una cosa muy seria, muy europea y muy de autor que seguro se convertirá en una de las canciones/videos de la temporada. Es un placer para nosotros escribir por primera vez de una cantante que lleva pelo de verdad, y de paso disfrutar de la electrónica elegante, delicada y siempre elaborada de Will.i.am. Con esa capa de tul, esas pestañas y esa redecilla de funeral ya nos había conquistado, pero Cheryl además demuestra ser bien lista al grabar canciones que disimulen su limitadísimo talento vocal. Enhorabuena, cariño, el mundo necesita más gente como tú. Y hay que ver lo guapa que eres.

The element of freedom podría ser el disco del año (pero no)

Publicado en Divas con etiquetas , , , , , , , el 5 Diciembre 2009 por vescomoeresunazorra

 

Alicia Keys está un poco en tierra de nadie. Sabe tocar instrumentos, y no tiene ni idea de bailar, lo cual le obliga a ser una cantante seria, asidua a los antros de mala muerte y al whiskey doble sin hielo. El problema es que nadie sabe por qué pero discos a mansalva, y se codea en las listas con todo tipo de guarras que no sabrían deletrear su propio nombre. Además de eso, Alicia tiene una tendencia espantosa a ser una hortera sin principios estéticos, lo cual también le empareja con las divas de extrarradio. Todo esto hace que Alicia no pueda ser todo lo libre que nos gustaría a la hora de hacer discos porque está obsesionada con lanzar una canción sobre amor que mueve montañas a mediados de diciembre. Pero a la vez hay algo (su graduado escolar) que le aleja del pop-r&b más descarado y sin escrúpulos.

En este disco, esta dualidad sale a relucir más que nunca, ya que Alicia quiere ser guay, melódica y elegante pero también necesita que Oprah recomiende el álbum entre sus compras de Navidad. Al final ella acaba mareada y nosotros también, y aunque haya momentos (aislados) realmente fantásticos, ninguna canción consigue conciliar la comercialidad y la dignidad personal. Es una pena. Alguien debería decirle que la única forma de alcanzar una voz reconocible es evitando a toda costa el middle range, porque es suyo es aburrido y sin personalidad. Alicia tiene que ponerse melosa o arrabalera para conquistarnos, y este es su disco más mecánico vocalmente. Todo muy solvente, pero sin alma.

 

The element of freedom (intro)

¿Una introducción hablada? Ni que fueras filósofa, guapa. Probablemente lo 13 segundos más pedantes e innecesarios de la historia del r&b. No hay piano, ni gemidos: desde luego algo anda mal desde el principio en este disco. Por supuesto, el mensaje es “este es mi disco más personal, los anteriores son una mierda”, tan típico de los concursantes de Operación triunfo. Te equivocas Alicia, pero es que si no te das importancia a ti misma no te quedas agusto nena.

 

Love is blind

Esta es la canción que Lauryn Hill grabaría si pudiera levantarse de la cama después de tanto porro: letra mínima, ritmo perroflautero y actitud de “ya, yo también sé que soy cojonuda”. Aún no tenemos claro que sea Alicia la que canta, porque su voz está irreconocible, y hay que valorar mucho que siga retocándola digitalmente explorando con ella, porque al carecer de la potencia de otras, su mayor baza es la expresividad, que tantas veces perderá a lo largo de este disco. Tiene un rollo atmosférico muy guay, y es de las mejores del disco, o al menos de las que más se puede extraer el talento de Alicia. Esta intensidad no volverá a repetirse en todo el disco.

8/10

 

Doesn’t mean anything

Es el tipo de canción que Alicia compone mientras se pinta las uñas. Ya comentamos nuestra opinión, y sigue siendo la misma, solo que no hemos vuelto a escuchar la canción desde entonces. El mundo del pop va muy rápido, y un tema tan predecible como este no puede aguantar el tipo. Pertenece a un sonido que Alicia ya ha hecho característico pero del que no puede (ni quiere) salir. La próxima vez que haga un puente con melodía ascendente le mandaremos una cabeza de caballo a su dormitorio. Pasa página, Alicia.

7/10

 

Try sleeping with a broken heart

Este acertado segundo primer tercer buzz single (todo depende de si tiene éxito o no) se beneficia de una letra menos facilona de lo que cabría espera de Alicia, al haber descubierto lo útiles que son las metáforas y no poder parar de utilizarlas. El sonido 100% sintetizador (todos sabemos a estas alturas que lo que parece un piano es en realidad un teclado) sí funciona en este tema, al conseguir ese rollo de “canción de amor para gente muy guapa que van vestidos de indies”. Tampoco es que una batería de verdad le hubiera venido mal al tema, pero esta vez lo pasamos por alto. Lo que no consentimos es que haya hecho una coreografía, porque para eso hay que saber andar con tacones primero. De nuevo Alicia lo quiere todo y se queda con poco o nada (como la repercusión de este single, porque dios da a cada uno lo que se merece).

9′5/10

 

Wait til you see my smile

Esta canción no puede ser más reencuentro en el aeropuerto. Alicia es muy buena poniendo títulos, las cosas como son. Y le gustan tanto que los repite 6 veces en el estribillo. El sonido recuerda mucho a los primeros 90, cuando aquellos midis de cuerdas eran la vanguardia más transgresora. Hoy en día provocan un poco de vergüenza, por mucho que el efecto sea premeditado, y sobre todo viniendo de la responsable de algo tan elegantón como You don’t know my name.

7/10

 

That’s how strong my love is

Baladita tierna y ochentera (ya no lo decimos más porque todo el disco tiene sonido retro, dios, es horrible que los 90 sean retro, ¿cuándo demonios sucedió esto?). Recuerda a joyas del género balada-de-playa-a-cámara-lenta como Nothing’s gonna change my love for you o Right here waiting. Las primeras influencias de Alicia fueron Prince y Barry White, ahora opta por inspirarse en Glenn Medeiros. El tiempo no pasa en balde, y a Alicia la está dejando completamente loca. La melodía tiene potencial, aunque se ahoga en una base que parece sacada el peor disco de Enya. Le habría ido mucho mejor con una instrumentación (palabra que en este disco no existe) más intimista. Esto también se podría decir de TODAS las canciones, aunque igual lo repetimos un par de veces, de la rabia que nos da.

7′5/10

 

Unthinkable (I’m ready)

El pre-estribillo es TAN bueno, tan sensual y melancólico que Alicia dice “you’re ready?” antes de empezar. Ella es consciente de que la estrofa es menor, y la puso porque se le acababa el plazo para entregar la canción, de hecho probablemente sea un plagio de alguna canción de Song in A minor. Este tema consigue perfectamente captar el momento de “sé que mañana me voy a arrepentir de esto, pero ya me he quitado las bragas”, y la melodía no permite que la base synth le coma terreno. Los segundos finales dejan adivinar que la canción podría durar durante horas y seguir seduciéndonos. Buenísimo.

9/10

 

Love is my disease

Pero  Unthinkable no podía durar más porque a Alicia ya le estaban entrando ganas de tomarse un vaso de aguardiente y empezar a cantar con las entrañas en lugar de con la garganta. Cada linea de esta canción tiene el soul y la sensibilidad que cabría esperar de ella, porque para berrear también hay que tener clase, y Alicia es capaz de romper la voz como si le fuera la vida en ello. Se acabó la voz de “mi novio me ha dejado, y me paseo por la ciudad comiendo un gofre” y empieza la de “los servicios sociales me han quitado a mis hijos y solo me queda una uñita de crack”. Espectacular interpretación vocal y frustrante prueba de hasta dónde podría haber llegado este disco con un año más de elaboración (y algún músico en el estudio de grabación). Aquí se oye hasta el rozar de las baquetas de la batería, y convierte al resto del disco en una mala remezcla del talento de Miss Keys. El final (muy Purple rain pero acortado por razones de presupuesto) es para escucharlo a oscuras.

10/10

 

Like the sea

Parece que el orden está puesto a propósito. La voz ya está caliente y empieza a importarle nada si afina o no, que es cuando sale la mejor Alicia. La canción es algo olvidable, pero tiene un beat muy resultón, de los más intensos del disco. Recuerda mucho a todo lo que se está haciendo en el r&b adulto actual, en el que la elegancia es la máxima prioridad, pero ante todo hay que SUFRIR para llevar la canción a buen puerto. Alicia pone los ad-libs a menor volumen que el de sus coristas, lo cual hace que todo parezca un polvo mal echado pero con buenas intenciones.

6′5/10

 

Put it in a love song (feat Beyoncé)

Justo debajo de este artículo está la review que hicimos en medio del alborozo por la existencia de una nueva canción de Beyoncé en el mundo. Desde entonces hay una teoría nueva que se nos ha ocurrido. Swizz beats (productor de la canción) es el novio de Alicia, ¿no? Pues quizá haya habido un poco de “cariño, ¿por qué no te arreglas más, como tu amiga?”, del típico novio que en realidad quiere tirarse a la otra pero que tiene que conformarse con lo que hay. Swizz (no es su nombre de pila pero da igual) ha intentado por todos los medios convertir a su novia en Beyoncé, y si con un poco de suerte hay video por fin podrá ponerse cachondo con la idea de que Alicia se ponga la ropa de Sasha. Solo esto explica que esta canción sea 100% Sasha, tan poco Alicia, apareciendo como un elefante en una cacharrería a la mitad del disco. Si a eso le sumamos que Beyoncé es una depredadora que JAMÁS permitiría que nadie quedase por encima de ella en un featuring, Put it in a love song podría prescindir de Alicia (y probablemente lo haga en futuras reediciones) y nadie se daría cuenta. Claro que la canción no pude darnos más vida y más ganas de salir de fiesta, justo cuando las 9 canciones previas nos habían convencido de quedarnos en casa con una manta de cuadros viendo Lost in translation.

8′5/10

 

This bed

Esta canción es Janet total. Habrá que ver cómo la resuelve Alicia en directo, teniendo en cuenta que lo más atrevido que hace es tocar el piano de pie y dejarse el afro sin alisar. Así que lo mejor será que nunca la cante, porque es bastante aburrida y la base (un poco Nelly Furtado) deja de sorprender a los 20 segundos. Además, el falsete de Alicia carece de la precisión de otras cantantes (de la mayoría, de hecho). Un filler que encontrará su hogar en la papelera de reciclaje.

3/10

 

Distance and time

Un melodía preciosa y mil veces oída con una letra que no puede acumular más tópicos. Claro que cuando una duerme sola y tiene ganas de fornidez no hay lugar para ponerse ingeniosa. Alicia recupera su tono de voz relajado y susurrado y todo sale como queremos. Hasta hay un sample de Like you’ll never see me again, su mejor canción, y los auto-homenajes siempre son un acierto. Lo malo es que en este caso quedan evidenciadas las carencias de este disco tema, al hacernos recordar la grandiosidad de aquel.

7/10

 

How it feels to fly

El disco cierra con acordes setenteros arruinados por un midi inaceptable. Tiene la intención de resumir el disco y lo consigue: melodías predecibles aunque efectivas, letras melancólicas pero esperanzadoras y mucho potencial, enterrado por una producción desganada, automatizada y sin alma. Alguien del talento de Alicia está OBLIGADA a ofrecer un sonido orgánico, real, sucio, y no lanzar algo lleno de ritmos secos, monótonos y sin matices que acaban por ahogar un proyecto que quizá tuvo personalidad en sus primeros pasos (vamos, en la cabeza de Alicia). Ni el coro y piano finales arreglan esta canción, tan bonita como fallida.

6′5/10

 

Empire state of mind Part II

Incluir esta canción es todo un ejercicio de desesperación para aprovecharse del éxito del single con Jay Z. Ya dijimos que aunque odiamos el rap, nos quedamos con el tema original, que destila autenticidad (algo que no le habría venido nada mal a Alicia para este disco) y emoción, ganas de abrazarse y de querer a Jay-Z que por supuesto enseguida se nos pasan. Lo mejor de la canción es el estribillo, así que creo que está claro cuántas veces la hemos escuchado desde que se filtró.

6/10

En definitiva, un disco que por supuesto es bueno, pero que está constantemente a punto de ser brillante, consiguiéndolo pocas veces. Es fantástico que tenga una temática cohesionada (melancolía romántica) y que las melodías acompañen, pero eso sirve de muy poco si se insiste en suprimir el soul de las canciones con ese sonido retro que Alicia confunde con la producción simplona y vulgarzota. Se puede escuchar la falta de elaboración y de pasión, y podríamos perdonar que las canciones fueran tan predecibles (sorpresa cero) y tan poco intrincadas si al menos estuvieran estuvieran envueltas en una banda y hubiera un poquito de vientos, de guitarras y de autenticidad.

Las canciones se alargan sin sentido porque no añaden arreglos, sino que se limitan a extender la base un minuto más para parecer más profundas. Si aparece algún matiz novedoso, lo hace tímidamente, y el beat no nos dejará apreciarlo realmente. Tras escuchar The element of freedom hay que volver a los brazos de Maxwell, que ha demostrado cómo se puede hacer un disco elegante, sofisticado y cargado de emociones con mucha paciencia y sobre todo una banda de verdad.

Alicia está a tiempo de aprender esa lección durante su gira (si es que la llaman de algún sitio), porque se lo habrá pasado muy bien dándole a los botoncitos, pero nosotros olvidaremos el disco más antes que después, y la próxima vez no habrá Sasha que salve las pérdidas económicas. No estaría mal preocuparse un poco más por la pérdida de talento.

Sí, la noticia del día es otro dueto de Beyoncé

Publicado en Divas con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , el 4 Diciembre 2009 por vescomoeresunazorra

 

Escucha Put it in a love song

Como todos sabemos, Beyoncé es la única cantante que existe en el mundo. Ella lo tiene claro, los votantes de los grammy también y ahora Alicia Keys se une a la pandilla. Está claro que tarde o temprano no podrá más y hará un dueto consigo misma. De todas las estrellas con las que Alicia podía hacer un dueto para conseguir que alguien compre su álbum, ha elegido a Sasha. Lo cierto es que lleva persiguiéndola desde hace años, y seguro que ha estado ahorrando todo este tiempo para pagarle la colaboración a Beyoncé. Suponemos que le venía muy a mano grabar el tema mientras Jay Z iba a mear en los descansos de Empire state of mind. El resultado de tan poco emocionante colaboración es Put it in a love song, una canción que suena a Destiny’s child y a estrofa reutilizada de Single ladies. Debe ser que les pilló en un día vago.

Sería estupido decir que la canción no es pegadiza, porque repite tantas veces el estribillo que nos hace creer que nos ha enganchado. La parte de Alicia tiene piano, la de Sasha no (porque no sabe lo que es), pero en general las melodías brillan por su ausencia. Lo que pasa es que tiene mucho ritmo de abrirse de piernas y dar espasmos con el culo (así) a lo que es imposible decir que no. Es posible también que la canción sea un descarte de B-day (está producida por Swizz beats), pero con una estructura racional y coherente. Quizá Alicia se metió en el estudio durante la noche para añadir acordes de verdad, porque a estas alturas está claro que está obsesionada con su piano, y dejó que Beyoncé se encargara de mover el cuello con actitud y luego pusiera su nombre en los créditos.

La única forma de bailar esto es apoyado contra la pared (que es la única forma que concebimos en general), y evidentemente da igual quién sea el cantante. En este caso las encargadas son dos de las cantantes más acaparadoras del momento, decididas a construir un imperio musical en el que no haya puesto de billboard que no tenga su nombre. Ante la escasez de ideas (debe ser muy duro grabar una canción cada día), han optado por mezclar trozos al azar de Check on it, Single ladies, Work it out y Get me bodied. Como extra, Alicia mete oh-oh’s desde la cocina (¿Beyoncé le dio permiso para ello?). Y de ahí evidentemente no puede salir nada bueno.

Nada bueno pero muy muy resultón, y teriblemente pegadizo, y vista la pésima calidad de los lanzamientos más recientes cualquier cosa que nos haga chasquear los dedos un par de veces será bien recibida. Swizz beats solo puede hacer cosas con elegancia si roba la base, así que al menos agradezcamos que Put it in a love song no tenga un ritmo para tarados como suele ser habitual en él. Todo forma en realidad parte de una estrategia: la canción aparece en The element of freedom (disco que comentaremos mañana), de cara a que la gente crea que se trata de la reedición de I am Sasha Fierce y así arañar un par de copias más. Si no, siempre podrá retitularla Single ladies Part 2 (Put it in a love song) y los royalties empezarán a chorrear.

A falta de éxito propio, siempre te quedará engancharte del de Sasha. Su pandilla de extorsionadores nunca falla a la hora de destruir carreras ajenas para dejarla sola. Claro que nosotros nos lo hemos buscado.

 

Te gustará si… no te da vergüenza bailar la coreografía de Single ladies paso por paso en la discoteca. Si cuando lo haces llevas alguna prenda de lycra está canción te cambiará la vida directamente.

Feliz no-cumpleaños, Britney

Publicado en Divas con etiquetas , , , , , , , , el 2 Diciembre 2009 por vescomoeresunazorra

 

Que alguien como Britney cumpla años está lleno de connotaciones. Primero, que aún no ha muerto. Segundo, cada vez es menos adolescente (solo físicamente, mentalmente ya sabemos como se las gasta). Y tercero, uno se pregunta si lo celebra, si llora en su habitación, o si acaso es consciente de que es su cumpleaños. ¿No? ¿Somos los únicos que se hacen estas preguntas? Vaya.

También va llegando la hora de que Sean Preston y el otro hijo (¿cómo se llama? ¿Mistake? bueno, seguro que ella tampoco lo sabe) se hagan adolescentes y comienzen a dejarse morir en todos los clubs de moda de Los Ángeles. Incluso si han heredado el talento de sus padres (pausa para risas enlatadas) podrían ser una sensación pop comparable a Milli Vanilli. O también podrían sustituir a Justin Timberlake en la gira-comeback de *N Sync. Demasiado bueno para ser verdad.

Con motivo de su desgana total por salir de casa su exitoso comeback, se ha lanzado en todo el mundo The Singles Collection, con (casi) todos sus hits remasterizados (¿hola? ni que Britney grabara en vinilo). Este recopilatorio nos recuerda lo que aquí queremos celebrar: que la carrera de Britney está llena de los más perfectos himnos pop, probablemente compuestos por matemáticos, en los que no sobra ni un segundo de felicidad y frenesí musicales. Tampoco le sobra nada a este disco, que aunque sea muy innecesario y cualquiera puede hacérselo tirando de emule itunes, reaviva la leyenda de uno de los productos pop más lujosos de la industria. La locuela más adorable del mundo ha alcanzado un estatus de icono que le permite hacer lo que quiera (o no hacer nada) y seguir alimentando su propio mito. Esperemos que sus obituarios recuerden mencionar alguno de estos TEMAZOS.

 

3

El single que nadie sabe cómo pero ha arrasado en todo el mundo. Ya comentamos la canción en su momento, pero lo cierto es que tras nuestra semi-indiferencia inicial hemos bailado tanto, hemos sudado tanto y nos hemos apoyado en tantas paredes al ritmo de 3 que probablemente acabe siendo uno de los temas del año. Qué facilón es el pop y qué facilones somos nosotros. Además, hay que tener en cuenta (y esta es una ley universal) que TODO lo que hace Max Martin es magistral. Y punto.

 

Baby one more time

Larry Rudolph dijo que la intención de este single era que el público escuchara la canción y se enganchara, pero que luego vieran el video y dijeran “jo-der”. Dicho y hecho. Baby one more time es uno de los debuts más espectaculares de la historia del pop, al no dar tregua desde el primer y mítico acorde. Escribir una canción pegadiza es difícil, pero alcanzar semejante lugar en la cultura popular está reservado para unos pocos elegidos. Britney podría no haber grabado nada más en su vida y aun así pasar a la historia gracias a esta canción perfecta, sin fisuras y por supuesto con bajón final a piano previo a la explosión musical y hormonal del último estribillo. Si fuéramos a morir hoy mismo, Baby one more time sería la última canción que bailaríamos. Luego que pongan alguna de Christina Aguilera para compañar el sucidio.

 

Born to make you happy

¿Dónde demonios está Sometimes? En fin. Born to make you happy es la típica balada “soy adolescente, pero tengo sentimientos, vale?” que a nadie le importa en absoluto. En el video Brit duerme en una cama que parece una piscina, y sueña que tiene unas tetas enormes (en Kentwood el regalo de los 18 es un arma y unos implantes de pecho) y que baila (!) con una falda abierta por los lados, consciente de que si no se abre un poquito de piernas no la sacan en MTV. La canción está lastrada por un estribillo eterno que parece una estrofa. Y eso es un error imperdonable.

 

Oops… I did it again

Britney dice que esta canción es mejor que Baby one more time. Pues muy bien. Lo cierto es que no es ni mejor ni peor: es igual. Solo que Oops carece de la cadencia de aquella, y no hay coleteros-pompón por ningún lado. Así que punto para Baby one more time. Con un decorado de cartón piedra marvilloso y una peluca innecesaria, Britney se convierte en un extraterrestre super mono y abrazable, que solo necesita un poco de brillo en los labios para ser #1 en todo el mundo. La canción no está nada mal (la puerca de Jessica Simpson mataría por grabar algo así), pero Brit las tiene mucho mejores, y ese traje de látex es demasiado inquietante cuando eres menor de edad. No obstante, el puente ofrece uno de los momentos más gloriosos de la historia de la humanidad: el diálogo entre Max Martin (en el video convertido en un chulazo random ASTRONAUTA, como si tuviera cara de tener el graduado escolar) y Britney es una absoluta bizarrada sin precedentes que en realidad es un ejercicio de meta-ficción incomparable. El pedrusco que la vieja de Titanic tira al océano (inciso, véndelo y págale un peluquero a tu nieta, mona) es el regalo que el astronauta le da a la marciana de Britney. Ambas cosas suceden en la ficción, pero pertenecen a campos diferentes. Meta-ficción.

 

Stronger

El mejor tema aquel disco. Mucho más a tope que Oops, y mucho más melódica. Incluso el maravilloso recurso de Max Martin de rehacer el estribillo justo después del puente (esa costumbre necesita volver ya) está más conseguido que nunca en Stronger. El video empieza con la frase que Britney ha pronunciado más veces en su vida: “whatever”, toda una filosofía de vida que en este caso se aplica al descubrir que el chulazo le está engañando con la hermana guarra (y blanca) de Alicia Keys. Planos aéreos, mogollón de maquillaje, mucho viento y por dios, LA SILLA. Todo lo que Britney hace con ese mueble es magistral. Además, la letra tiene un homenaje a Baby one more time (“my loneliness ain’t killing me no more”), que es una de esas cosas que le dan a uno ganas de llorar.

¿No? Vaya, de nuevo somos solo nosotros.

Lucky

No está en la edición sencilla, pero da igual. Esta llamada de auxilio en forma de chicle-pop ha acabado por ser referencia en la carrera de Britney. Si la hubiera escrito ella (nunca es el caso) sería realmente emocionante cómo con tan solo 17 años ya suplicaba que la sacaran de la espantosa vida en la que estaba atrapada. Claro que Lucky gana un oscar, lo cual la aleja años luz de la vida real de Britney, cuya mejor intepretación sigue siendo el playback de la gira Circus. En el estribillo repite tres veces la palabra “cry”. Ay, Britney. En fin, si tuviera luces cantaría esta canción introduciéndola con “This is the story about a girl named Britney” y todos lloraríamos más que con el estribillo de Stronger. Si tuviera luces.

 

I’m a slave 4 u

El momento del cambio. Britney pasa total del mítico beat MaxMartin (ya sabéis, el prom-prom-prom) y se entrega a la electrónica del mismo modo que se entrega a la vida adulta. Como era de esperar, una estrella adolescente tan espectacular como Britney debía perder su inocencia delante de todo el mundo, y para ello se rodó una película (en la que perdía la virginidad) y se sexualizó explícitamente su imagen con un video fantástico en el que llevaba las bragas encima del pantalón. TENDENCIA. Los colores saturadísimos y el sudor en la cara de Britney erotizan un video en el que Britney cuenta cuán tentada se siente de explorar el mundo de los adultos, con todo lo que eso conlleva. Sonido nuevo, voz nueva (entonación cero) y coreografía nueva. I’m a slave 4 u marca un punto de inflexión a todos los niveles en la carrera de una chica que si bien desde el principio fue erotizada, ahora era ella quien te tocaba a ti antes que tú a ella. La liberación sexual nunca fue tan ambiciosa, y convertirse en una mujer diciendo “get it get it” y con una pitón enroscada al cuello es simplemente apoteósico. Britney convirtió su incipiente sexualidad en un arma de entretenimiento, y el mundo se escandalizó pero no podía dejar de mirar. Claro que no sabían lo que les esperaba.

 

I’m not a girl, not yet a woman

Ohhhhh. Esta es una canción que despierta las ganas de expresarse con emoticonos. :_). Otra que no está en el recopilatorio, aunque probablemente sea la mejor balada de Britney. Que Dido metiera mano en la composición es tan absurdo como genial, pero desconcierta mucho que lancen esta canción, enarbolando la inocencia y seguridad de la adolescencia justo después de haberse declarado nuestra esclava y haberse tirado a todos los asistentes de la fiesta. Seguro que la pobre Britney aún sigue buscando el momento para ser ella misma. Desde luego con esos pantalones de campana no hay forma de encontrarlo, y el cañón del colorado está demasiado lleno de turistas para ponerse dramática.

 

Me against the music

Pse.

Cabría esperar mucho más de una colaboración entre semejante par de estrellas. En cualquier caso los duetos en la cumbre suelen ser muy decepcionantes, y aunque Britney baile mejor que nunca (algo para lo que Madonna necesita un bastón), este video de persecución absurda no contribuyó a cimentar el mito de ninguna de las dos. Tampoco es que importe, porque el beso que se dieron en los VMAs (y que las malas lenguas dicen que inició la maldición de Britney) ya ha pasado a la historia del pop por derecho propio. Los que lo vivimos en directo podremos contarle a nuestros novios 20 años más jóvenes nietos que ocurrió de verdad, cuando esa imagen sea un icono popular que estampe bolsos y galerías de arte en todo el mundo.

 

Toxic

Esta canción es directamente increíble. Tiene sintetizadores, instrumentos reales, cuerdas, sexo y un rollo retro irresistible. No falta de nada. Bueno sí, un video en el que Britney se restriegue cubierta solo por diamantes. Toxic es probablemente la canción más popular de Brit, y su vigencia está demostrada cada fin de semana a golpe de cubata y peticiones al dj. Claro que con ese beat tan de tirarse al suelo cómo no va a ser amada por todos. Toxic podría ser la única canción del mundo y aun así merecería la pena vivir en él.

 

Everytime

Una canción maldita, porque Britney ya no puede cantarla ni subida a un paraguas gigante. Dedicada a Justin Timberlake (mientras él le dedica Cry me a river y Rehab, siempre hubo clases), Everytime es una pocholada total, que ella convirtió en un nuevo reclamo para contarnos lo infeliz que era. En este video llega a suicidarse. El mundo miró hacia otro lado y Britney no volvería a grabar una balada en su carrera. Aquí escribió algunas lineas, así que probablemente sea su canción más personal junto con Dear diary (…). Digámosle adiós al falsete de Britney, porque no va a volver a aparecer en el artículo. Adiós, falsete.

 

Gimme more

Si Eveytime está maldita, esta ya es un apocalipsis. Britney ni siquiera la canta en su gira, probablemente porque se mee encima cada vez que empiezan los acordes (“acordes”). Todo el mundo esperaba este comeback como si nada más importara, y Britney cada vez encajaba peor la presión en secreto. Secreto que fue evidenciado ante millones de personas en esa actuación que ya sabéis y que no existe en ningún rincón de la red. La figura de Britney fue destruída públicamente en 3 minutos, y como siempre, la persona no recibió atención alguna, siendo el personaje quien sufrió todo tipo de humillaciones por parte de los medios y el público. No obstante, este single dio lugar a dos fenómenos muy interesantes: a) Chris Crocker (la muerte convertida en adolescente, protagonista de ese video que justificaba la homofobia) y b) Gimme more fue un éxito en todo el mundo, por temazo y porque de repente el estatus de estrella de Britney era intocable. No importa lo que haga o no haga, ni si graba videos o no, ni siquiera si asiste al estudio de grabación. Todo lo que rodea a Britney se convierte en un fenómeno inmediato, situándola automáticamente por encima del resto de estrellas, que sí dependen de sí mismas para triunfar. Gimme more es una canción brillante, y ninguna actuación vergonzosa la alejaría del éxito al que estaba predestinada.

 

Piece of me

Otra canción que arrasó inesperadamente. Realmente es un temazo, a pesar de que Britney no entona una sola nota en toda la canción. Piece of me es un trabajo de producción impecable, con esa base de orgasmos gays y ese sonido tan básico como apabullante. Britney se pasea cagándose en todo el mundo sin un ápice de dramatismo, y en el video sale hecha una maruja que no se quita las gafas de sol ni para mear, literalmente.

 

Womanizer

Esta canción empieza con sirenas, lo cual quiere decir que es un acontecimiento y que tiene que gustarnos. Uno de los mejores temas de la carrera de Britney que sí consiguió que todos nos creyéramos que no está loca (sea verdad o no, lo que importa es lo que sale en los videos), y que además estaba muy buena y podía intentar bailar. En el video sale el tío más bueno de la videografía de Britney, e incluso hay cameo del viejo de Toxic. De nuevo hay lágrimas en nuestros ojos. Que Brit conduzca una limusina con un pie solo demuestra que ella está por encima de cualquier cosa, y que echarle un polvo al maromo es su absoluta prioridad. No intentéis hacerlo en casa.

 

Circus

Britney ya es plenamente consciente (“consciente”) de que su vida es un circo para uso y disfrute de todo el mundo menos ella. Pero al menos no se comporta como una payasa. Otra gran canción con un gran video, en el que destacan los planos de Britney vestida como en Lucky (vale, igual estamos desvariando, pero a estas alturas del artículo solo queremos coger el cd e irnos a un after), abriéndose de piernas (¡puede hacerlo! ALEGRÍA) y rodeada de chispas. Britney es una temeraria, a Michael Jackson le fue fatal el invento, pero todo sea por el entretenimiento y el alborozo de grabar una canción que repite por enésima vez la frase “let me see what you can do”. No Brit, preferimos mirarte a ti, y a nosotros jamás nos cabrían esos bañadores de lentejuelas.

 

If you seek Amy

Temazo temazo temazo más grande que la vida y que el ingenio del letrista. Vale que el estribillo no tenga sentido, pero lo importante no es si Amy bebe ron con red-bull, sino que alguien se folle a Britney esa noche. Esta canción resume cualquier noche de fiesta en nuestras vidas (“oye, has visto a mis amigos?” “no, se estarán fumando un piti fuera” “bueno, ¿quieres rollo?”). También demuestra por que el inglés es el idioma universal: si Chenoa grabara una canción con el mensaje encriptado “échame un polvo” (arcada) ni de coña lo bailaríamos tan a tope. Bueno, de hecho JAMÁS hemos bailado una canción de Chenoa. Es la diferencia entre los VMA y las fiestas del pueblo. En el video se aprovechan de la polémica y Brit se convierte en Bree Van de Kamp pero con expresiones faciales. Y de qué manera, porque la coreografía de las sillas es lo más parecido a una orgía que hemos visto en la MTV (aparte de los videos de raperos en los que efectivamente hay orgías). Si dice hasta Oh baby baby, ¿qué más se puede pedir? Tan solo que el la-la-la durase 7 minutos más.

 

Radar

Jamás un video y una canción han tenido menos que ver. Quizá la intención era hacer algo bizarro y sorprendente, pero solo consiguieron matar el potencial comercial de este temazo que aparentemente estará en todos los discos de Britney a partir de ahora. Es un poco la hermana sosa de Toxic, pero claro, ser la versión mala de semejante HIT es como echar un polvo con Jakob en vez de Edward Cullen: no es tan increíble pero oh-dios-mío-ponla-otra-vez. Bella es una puta. Y Britney también, por ser tan vaga de no bailar en la que podría haber sido la secuela visual de Toxic (¿alguien más se pregunta qué pasa con el motorista cuando caen al vacío? pues os lo decimos nosotros: es el novio de Toni Braxton en Un-break my heart, y también se hostia con la moto. Igual deberían retirarle la licencia), y sin embargo ponerse una pamela y fingir que se entera de lo que está pasando. Nunca te lo perdonaremos.

Quizá algún día Britney se retire de la música. Quizá asesine a todo su equipo. Quizá se deje a uno de sus hijos en la caja registradora del súper. O quizá siga dándolo todo hasta que el cuerpo aguante, que será poco, porque con 28 años no hay mucho meneo más que ofrecer. Ha llegado el momento de reinventarse, y ella lo tiene realmente jodido. Su carisma es directamente proporcional a su desequilibrio, pero hay que preguntarse hasta qué punto desea continuar con una carrera que la ha destruído irremediablemente.

Britney, si tú no disfrutas, nosotros sí, y mucho. Apiádate de nosotros, se lo debes al mundo del pop, a las barras libres y a los bares de carretera. Así que tómate un daiquiri, pasa total de hacer entrevistas que nos recuerdan que eres una lerda y sal de casa solo para grabar videos. Ah, y nunca nunca nunca cantes en directo. No importa, de verdad, tú sigue paseándote por el escenario y retírate cuando te salga del tampón, que con este recopilatorio ya tenemos felicidad asegurada de por vida.

Beyoncé es el padre, el hijo y el espíritu santo

Publicado en Divas con etiquetas , , , , , el 27 Noviembre 2009 por vescomoeresunazorra

Avance I am yours

 

Y encima dice ser toda nuestra. Beyoncé Knowles no tiene límites y parece que nunca será lo suficientemente famosa. Es insaciable, y por eso acaba de lanzar un concierto íntimo (obviemos el hecho de que utilice bases del cd) para demostrar que es tan diosa que podría ponerse a cantar en medio de la calle con una flauta y un perro y aun así sería puro espectáculo.

En el concierto se revuelca por el suelo, grita, llora, baila, hace alarde de su éxito e incluso cuenta la historia de Destiny’s Child (cuando a nosotros la versión que nos gustaría oir es la de Latavia Robertson). El show se convierte en un musical narrado por la protagonista del drama (meta-musical), pero como no hay nada que un buen sample no pueda remediar, Crazy in love rompe con ese grupo de perdedoras e inicia un repaso por la espectacular carrera en solitario de Sasha Fierce.

El concierto ofrece versiones íntimas, versiones swing, versiones soul, versiones pista de cd… todo lo que podamos imaginar. Y ella como siempre está impresionante. Es demasiado buena.

 

El lunes volveremos con la crítica detallada del show, hasta entonces, vamos a ponernos un poco tontorrones que hace frío y la mamarrachada de Sweet dreams ha resultado tener una letra y melodía preciosas.

¡Tú sí que eres un sueño reina!

 

Buen fin de semana, zorras.

Alicia Keys despide a Jay Z

Publicado en Divas con etiquetas , , , el 26 Noviembre 2009 por vescomoeresunazorra

 

Escucha Empire state of mind part 2

 

Normalmente pasamos total del rap (a menos que el estribillo lo cante Dido), porque no hay género en el que haya más basura, más delincuentes y menos talento. Pero Jay-Z es diferente, porque utiliza instrumentos de verdad, y además habla de temas no necesariamente relacionados con las drogas, las violaciones o la muerte de homosexuales. Empire state of mind es un gran ejemplo de ello, con esa producción impecable y esa letra tan emotiva acerca de lo maravilloso que es ser de Nueva York. Pero a Alicia Keys se le ha ocurrido que su estribillo tiene potencial para atraer a ese público al que escuchar rap solo le provoca ganas de guardar la cartera en un lugar seguro. La frase “¿dónde puedo conseguir esta canción sin el rapero?” es un clásico, y estamos hartos de tener que escuchar los temas enteros llenos de ladridos cuando lo que queremos es que llegue el puente y la diva se gane su sueldo. Alicia lo sabe bien y ha despachado a Jay Z de la ecuación con un par de acordes de piano y mucha cara dura.

 

Otra posibilidad es que Beyoncé temiera que Alicia le haya cogido el gustillo a robar maridos (su fama de destrozahogares le está empezando a pasar factura profesional) y le ha prohibido a Jay Z que se acerque a esa mosquita muerta, que como todo el mundo sabe son las peores. Claro que Beyoncé y Alicia van a grabar un dúo en las próximas semanas, por lo que habrá que estar atentos a las retorcidas artimañas que Bee utiliza para humillar a Alicia. Probablemente baste con ponerla a caminar a su lado. Lo cual nos lleva a otra reflexión: ¿os acordáis cuando hacer un dúo con Beyoncé era emocionante? Ahora tenemos uno cada semana, y se le están agotando los artistas. Es un poco como la guarra del insti, que por muy buena que esté llega un momento en que ya no tiene mérito hacer nada con ella. Los fans de Rihanna Las malas lenguas dicen que Beyoncé no soporta que Rihanna vaya a ser la artista con más  hits en billboard durante esta década, por lo que ha extorsionado a todos los artistas del momento para que graben con ella y así arañar algún que otro top 10 a última hora.

 

Pero de lo que aquí estamos hablando es de la segunda parte de Empire state of mind, que utiliza el estribillo y el puente y añade un par de estrofas (¿cuántas canciones compone al día Alicia Keys?) y por supuesto es preciosa. Aun así, y a pesar de que se hayan respondido nuestras plegarias, nos quedamos con la versión de Jay Z.

Aquella tiene un espíritu mucho más auténtico, muy de acabar de llegar a la ciudad y mirar a las luces con cara de paleto mientras te roban la mochila. Por supuesto buena parte de eso es gracias a la aportación de Alicia, pero el ritmo de Jay Z no puede ser más elegantón, entonces elegir entre las dos es como elegir entre una pizza margarita y una hawaiana: puede que una esté dentro de otra, pero si puedes tener las dos mucho mejor.

Al fin y al cabo, es Jay Z quien consigue lo mismo que Sinatra (ya, nosotros también hemos tenido que buscarlo en la wikipedia): que nos emocionemos con una canción sobre una ciudad en la que no hemos estado en la vida. Ese es el poder de la música. Y de nuestra estupidez.

 

Te gustará si… crees que la diva r&b definitiva es Enya.

 

Adam Lambert, el niño que se convirtió en diva

Publicado en Divas con etiquetas , , , , , , , el 26 Noviembre 2009 por vescomoeresunazorra

 

 

 

En América no se habla de otra cosa. Adam Lambert actuó en los American Music Awards y se dedicó a restregarse con sus bailarines (de las bailarinas pasaba más, si acaso les robaba la laca de uñas), momento paquete-cara y bocadehombre-bocadehombre incluídos. Por supuesto, y tal y como Adam esperaba, esos planos fueron censurados de la gala cuando se emitió en la costa oeste tres horas más tarde. El resultado es el previsible: victimismo, conservadurismo, peleas de gatas y sobre todo, la presencia de Lambert en todos los telediarios del país.

La provocación es algo tan necesario como gratuíto, pero Adam sabe que su personaje suscitará controversia y ha decidido explotarlo. Como se puede ver en su primer video tiene actitud de sobra, y tal y como indica el título del single y el álbum (For your entertainment), Adam tiene sus intenciones muy claras. Lo que no está muy claro es en qué estaba pensando cuando lanzó la portada, que aún no hemos decidido si es lo mejor o lo peor que nos ha pasado en lo que va de año. Jem chica pop sigue más viva que nunca.

 

La canción es bastante chunga, y lo único que mola está plagiado de aquel temazo que era Black & Gold de Sam Sparro (otro mariquita con pretensiones, aunque más grimoso). No obstante, permitidnos la frivolidad de decir que tras ver el video todo ha cambiado. Adam aparece dándolo todo en una fiesta que tiene lugar bajo tierra (donde como todos sabemos uno se corre las mejores juergas), y se contonea como si llevara toda la vida haciéndolo. Con un escandaloso exceso de rimel en los ojos, Adam mira a la cámara con cara de “mi madre dejó de hablarme cuando me pinté las uñas de negro, pero mira que partidazo le estoy sacando”. Mucha, mucha actitud.

 

La fiesta tiene mucho rollo Tokio Hotel Matrix, porque a Adam le sienta muy bien el negro, y todo el mundo parece estar a punto de ponerse a follar de un momento a otro. No sucede. Adam empieza a contarnos las ganas locas que tiene de entretenernos, de ser un showman y de enseñarnos que tiene un bastón como las estrellas de verdad (imprescindible). Tampoco puede faltar una lámpara de araña, porque Adam está en todo, y tiene hasta un trono. Intercala un plano de Kelly Rowland (0:52) y zas!, aparece la serpiente. Solo falta un tío escupiendo fuego y alguien metido en una jaula para que el video sea la obra definitiva del erotismo musical y nos conquiste por completo. De momento va por buen camino, aunque Adam mire la serpiente con cara de “¡quitámela quitámela quitámela!”. Una hombrera de pinchos por aquí, un baile espasmódico por allá y de repente el garito se ha convertido en un vivero.

La pista de baile se ha llenado de ficus (a falta de presupuesto para una selva de verdad) y Adam se pasea con la mirada perdida en la nada y buscando lo mismo que tú. Mucha guarra suelta pero al final encuentra lo que buscaba (2:03): un negro con ganas de hacer buenas migas. Fascinante también resulta el plano cargado de simbología cristiana (ya decimos que no falta de nada), con esas dos muchachas tan tentadoras (2:25). Seguid intentándolo chicas.

Hacia el final del video todo empieza a emborronarse (“alguien me ha echado algo en la copa”), y ¿qué hace Adam? Pues qué va a hacer, ponerse a gritar como una cerda, como mandan las leyes de las fiestas subterráneas. Al final no se enrolla con nadie pero consigue algo mucho mejor: subirse al escenario y conseguir que todo el mundo en la fiesta se dé cuenta de lo mucho que molan sus guantes con los dedos cortados.

 

Y está claro que ese siempre ha sido su sueño. Adam (que ya tiene 27 años) ha tenido tiempo de sobra desde que era un niño introvertido y sensible que solo escuchaba a Celine Dion para adquirir esa actitud de estrella y esa ambición desmedida que solo tienen unos pocos. Los años le convertido en un rey del glam que demostrando mucho conocimiento sobre la industria, ha conseguido traducir la polémica en unas ventas fantásticas durante la primera semana, superando incluso a Rated R (que cuesta 99 centavos y ni por esas).

Los años también le han dado un físico de “puedo hacer todo lo que estás pensando” y una voz espectacular que aunque podría funcionarle en el heavy, ha decidido poner al servicio del pop más instantaneo y superficial.

Gracias, Adam. Tú sí que sabes.

 

Te gustará si… crees que Sam Sparro es el prota de Piratas del Caribe.